viernes, 15 de mayo de 2009

Teoría. Examen final.

Hola chic@s. Estás son las posibles preguntas para el examen final de Historia del Arte (teoría). La prueba se completa con la identificación y comentario de una serie de láminas (ya sabéis como hacerlo).
Mucho ánimo y nos vemos el miercoles (examen barroco).
Fuerza y honor.

- La escultura griega.
- La arquitectura romana.
- El arte nazarí.
- Circunstancias históricas del románico.
- La pintura gótica española.
- Características del renacimiento.
- La pintura del Renacimiento (incluyendo el Manierismo).
- La pintura barroca española (características y principales autores).

lunes, 11 de mayo de 2009

El juego de la luz y la oscuridad...

Caravaggio. Muchacho pelando fruta.

Analizamos en esta ocasión una de las corrientes predominantes en la pintura barroca europea, aquélla que denominamos tenebrismo. Para entender su significado, hemos de partir de una idea previa: la importancia que la luz juega siempre en cualquier pintura. Esto es así por una sencilla razón: si no existiese luz alguna, el pintor no podría llevar a cabo su trabajo. Partiendo de este presupuesto tan básico, los pintores se han dedicado, a lo largo de la historia, a representar en sus obras no sólo la luz en si misma, sino sus efectos sobre lo representado. Pero es evidente que retratar la luz exige también reflejar las sombras, dado que en circunstancias habituales la luz no incide por igual en todos los objetos y genera una amplia gama y diversos matices de sombra.

Francisco Ribalta. Cristo y San Bernardo.

Dicho en lenguaje llano, en todo cuadro (y en función de la luz que en el se recoja) van a convivir zonas más claras con otras más oscuras que quedarán tratadas de distinta manera según la sensibilidad personal de cada pintor. Partiendo de algunos precedentes de los siglos XIV y XV, ya en el XVI encontramos varios artistas que practican la técnica del claroscuro, procurando con ella representar las formas mediante una gradación del juego de luces y sombras. En los cuadros de los pintores que lo emplean podremos apreciar sin dificultad zonas más iluminadas (que el artista quiere resaltar, haciendo que el espectador concentre su vista en ellas) y otras que quedan más en la penumbra.

José de Ribera. San Onofre

Llegamos así al siglo XVII y con él a esa mentalidad barroca que tanto gustaba del contraste y de la sorpresa. En esa centuria algunos pintores consideraron que el claroscuro servía excelentemente a sus intenciones artísticas y lo emplearon de manera abundante en sus cuadros. Muchas obras de Rembrandt son significativas en ese sentido, como ocurre con la "lección de anatomía" o en varios de sus autorretratos. Pero otros autores dieron un paso más allá: son los tenebristas, que consideraron que el contraste entre la luz y las sombras debía ser extraordinariamente acusado, para no distraer la atención del observador en detalles secundarios. Eso es, en definitiva, el tenebrimo: llevar a sus últimas consecuencias los postulados claroscuristas, haciendo convivir en el cuadro zonas fuertemente iluminadas con otras que quedan prácticamente a oscuras, sin que el espectador pueda apreciar que se oculta tras las tinieblas que ha representado el pintor.
En definitiva, claroscuro y tenebrismo son parte de la misma preocupación de los pintores por reflejar la luz y su opuestos, la sombra y la oscuridad, en la obra de arte. Y desde esta perspectiva considerado, el tenebrismo no sería más que un uso exacerbado y violento, podríamos decir, de los planteamientos claroscuristas. La luz acaba oponiéndose dentro de la superficie del cuadro, más que a la sombra, a la propia oscuridad.


¿Qué opináis?

martes, 5 de mayo de 2009

Barroco. El arte de lo fugaz.


"La beata Ludovica Albertoni". Bernini

A finales del siglo XVI la estética renacentista, tan apegada a la razón y a la proporción, empezaba a dar signos de claro agotamiento. En consecuencia, comenzaban a difundirse nuevos planteamientos artísticos que buscaban sorprender e incluso emocionar al espectador, apelando a las emociones y a los sentimientos.Esa es la intencionalidad última del arte barroco que, habiendo surgido en Italia, se difundió con rapidez por toda Europa y Latinoamérica a lo largo del siglo XVII, extendiéndose incluso a las primeras décadas del XVIII. Pero, ¿cómo sorprender y emocionar al espectador? Para ello la estética barroca recurre a numerosos artificios. Así, en arquitectura es frecuente el empleo de la línea curva y la contraposición de elementos diversos; en escultura se busca el movimiento y, al mismo tiempo, el naturalismo; en pintura se tiende a la contraposición asimétrica y se acentúa el interés por la profundidad, la luz y el movimiento.
En cualquier caso, con mucha frecuencia, el arte barroco es una contraposición de elementos aparentemente contrarios: la recta con la curva, la luz con la sombra, la belleza con la fealdad, el dolor frente a la alegría. De igual manera, interesan al artista barroco las apariencias, los elementos fugaces, el desequilibrio como estado natural de las cosas, porque con todo ello el espectador se conmoverá más profundamente. A este mismo fin conduce también el sentido integrado de la obra de arte: de nuevo, y numerosas veces, arquitectura, escultura y pintura vuelven a cabalgar unidas, con la idea básica de crear un conjunto lo más amplio posible de elementos artísticos. Pero el Barroco se desarolla en una Europa diversa y, al mismo tiempo, dividida desde el punto de vista religioso: el triunfo de la Reforma en gran parte del norte del continente ha hecho que con frecuencia se hable de un barroco católico y de otro protestante. Es cierto que entre ambos existen algunas diferencias notables pero, en todas partes, asaltaban al artista del XVII preocupaciones semejantes, aunque sus clientelas fuesen habitualmente diferentes.
En la Europa católica, la Contrarreforma hizo de las instituciones religiosas un verdadero devorador de obras de arte, que permitiesen demostrar su importancia. En los países protestantes, el triunfo de la mentalidad capitalista y de la moral del éxito en los negocios convirtió a los burgueses en grandes clientes de los artistas. Pero en todas partes, y como siempre, los poderosos del mundo demandaron al arte que diese muestras de su capacidad de dominio sobre los demás.
Todo esto, y mucho más, es el arte barroco, un estilo que siempre pretendió que el espectador no se quedase jamás impasible ante lo que contemplaba. Un estilo que casi procuraba embriagar, para que fuesen los sentidos los que decidiesen al respecto. Para ello, y cuando hizo falta, recurrió al lujo, a la fantasía o al empleo de materiales sorprendentes. El arte del artificio, en definitiva. La razón había pasado a un lugar secundario. Quizás sea la ley del péndulo.


¿Qué opináis?

Rubens. La eclosión del Barroco.

Rembrandt.La ronda de noche.

Rembrandt. La soledad de un genio.